
De Campo Bosco al altar: el P. Alex Pinilla regresa al Centro Don Bosco como sacerdote

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Siete años después de su primera experiencia en nuestra casa, el P. Alex Pinilla regresó al Centro Don Bosco para presidir la Eucaristía como sacerdote. Sus recuerdos revelan cómo el encuentro con nuestros jóvenes fortaleció su vocación salesiana.
El domingo 25 de octubre de 2026 vivimos una celebración muy especial en el Centro Don Bosco de Pérez Zeledón. El P. Alex Jesús Pinilla Jiménez, SDB, regresó a nuestra casa para presidir por primera vez la Santa Eucaristía en nuestras instalaciones después de su ordenación sacerdotal.

Este encuentro tuvo un significado particular para nuestra familia salesiana. Antes de convertirse en sacerdote, el P. Alex había compartido con nuestros jóvenes diversas experiencias de formación, oración y servicio que dejaron una huella profunda en su camino vocacional.
Aunque recientemente nos había acompañado durante el Día de la Juventud Salesiana 2026, celebrado el 10 de octubre en el Polideportivo de Pérez Zeledón, esta fue su primera misa dominical como sacerdote en nuestra casa.
Una historia que comenzó en Campo Bosco 2019
Su relación con el Centro Don Bosco comenzó en 2019, cuando participó en la organización del Campo Bosco realizado en Pérez Zeledón.
En 2020 fue enviado a la comunidad salesiana de Cartago. Desde allí tuvo la responsabilidad de acompañar a los aspirantes salesianos durante sus experiencias pastorales de fin de semana, que se desarrollaban junto a los grupos del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) de nuestro Centro.
La llegada de la pandemia transformó aquellas experiencias presenciales. Ante la necesidad de continuar acompañando y formando a los jóvenes, surgieron iniciativas virtuales como Patio Salesiano y la Escuela de Formación de Líderes del MJS.
Estos proyectos fueron impulsados junto al Hno. Guillermo Ramírez, quien entonces residía en el Centro Don Bosco y actualmente es diácono misionero en el Congo.
Al recordar aquella etapa, el P. Alex nos compartió:
"Tengo muchos recuerdos muy valiosos de esta casa. El Campo Bosco del 2019, que fue mi primer contacto con el CDB, y algunos de los retiros de fin de semana que logramos hacer en el 2020, antes de la pandamia".
Más allá de las actividades, lo que conserva con especial cariño es la experiencia espiritual de aquellos encuentros: escuchar a los jóvenes compartir sus vivencias de fe y ser testigo de cómo Dios iba mostrándoles nuevos caminos para sus vidas.
Una casa que también ayudó a fortalecer su vocación
Una de las reflexiones más significativas que el P. Alex nos compartió fue la importancia que tuvo su experiencia con los jóvenes de nuestra casa durante su propio discernimiento vocacional.
Nos explicó que, en el camino de la formación religiosa, también se buscan señales que ayuden a confirmar la propia vocación.
En ese sentido, su paso por Pérez Zeledón tuvo un valor muy especial:
"De alguna manera estar aquí esos años me hizo sentirme más Salesiano y más de los jóvenes, reafirmando que el Señor me ha llamado a vivir este carisma en la Iglesia".
Estas palabras nos recuerdan algo fundamental de nuestra misión: el Centro Don Bosco no es únicamente un lugar donde los jóvenes reciben acompañamiento. Es también un espacio donde quienes sirven, educan y comparten con ellos pueden descubrir y fortalecer su propia vocación.
El P. Alex recuerda con gratitud a las personas que formaron parte de aquella experiencia. Menciona especialmente al P. Meckler, quien lo recibió en nuestra casa durante su primera visita; al Hno. Guillermo Ramírez, con quien desarrolló proyectos pastorales; así como a Rachi Pereira, Ronaldo Valverde y al muy recordado Jordy Angulo, cuya entrega a los jóvenes continúa siendo parte de la memoria de nuestra comunidad.
También reconoce a muchas otras personas que siguen vinculadas al Centro y que contribuyeron a hacer de aquellos años una experiencia significativa.
Un regalo de Don Bosco: su ordenación sacerdotal
El 16 de agosto de 2025, el P. Alex recibió la ordenación sacerdotal en la Basílica Don Bosco de Panamá, de manos de Mons. Walter Guillén Soto, obispo de la Diócesis de Gracias, Honduras.
La celebración tuvo lugar precisamente en el aniversario del nacimiento de San Juan Bosco.

Según la crónica publicada por el Boletín Salesiano, al día siguiente, 17 de agosto, presidió su primera Eucaristía como sacerdote.
Su trayectoria formativa, desde sus primeros años en Nicaragua hasta sus estudios en Roma, también está documentada por el Fondo Vocacional Salesiano.
Al preguntarle qué significó recibir el sacerdocio precisamente el día del nacimiento de Don Bosco, nos reveló que la fecha fue escogida intencionalmente.
Algunos hermanos le decían que su ordenación representaba un regalo de Don Bosco para los fieles de Panamá. Sin embargo, él prefiere contemplarla desde otra perspectiva:
"Honestamente creo que la fecha es un recuerdo del regalo que Don Bosco me ha hecho en la vida".
El P. Alex ha vivido gran parte de su vida en ambientes salesianos, desde sus primeros años de formación escolar hasta su preparación sacerdotal. Por eso, entiende su sacerdocio como un don recibido de Dios para compartir con los jóvenes y con todo el Pueblo de Dios.
En sus propias palabras, el Señor le ha confiado un regalo que custodia en vasijas de barro, recordando la imagen utilizada por san Pablo.
Regresar como sacerdote: una nueva respuesta al "sígueme"
Después de varios años de estudios y formación en Roma, el P. Alex se encuentra reintegrándose a la vida y misión de la Inspectoría Salesiana de Centroamérica.
Durante este período, y mientras se definen sus próximas asignaciones, ha estado colaborando con distintas comunidades salesianas de Costa Rica, entre ellas San José, Cartago y el Centro Don Bosco de Pérez Zeledón.
Su regreso a nuestra casa tiene un significado que va más allá de reencontrarse con antiguos compañeros o recordar experiencias pasadas.
Es una oportunidad para reconocer la presencia de Dios en su historia personal y renovar el compromiso que un día lo llevó a responder a su vocación.
"Es sin duda una inmensa alegría hacer realidad eso que decía antes, compartir mi vida como salesiano sacerdote con los jóvenes y sus familias".
También nos explicó que regresar le permite contemplar su historia desde la Providencia Divina, reconociendo los lugares y las personas a través de quienes Dios le ha manifestado su amor y su cercanía.
Y resume esa experiencia con unas palabras que expresan la profundidad de este reencuentro:
"Regresar es también volver a recibir la llamada de aquel 'sígueme' inicial, que va madurando y transformándose".
Un mensaje para los jóvenes que buscan su vocación
Quisimos aprovechar este encuentro para pedirle al P. Alex un mensaje dirigido especialmente a quienes sienten inquietud por la vida religiosa o sacerdotal.
Su respuesta fue una invitación a descubrir la vocación como una historia de amor que Dios va manifestando a través de los acontecimientos de nuestra propia vida.
Para quienes desean discernir su llamado, propone recordar las experiencias en las que han reconocido la presencia y el amor de Dios.
En medio de esa reflexión, nos compartió una afirmación especialmente esperanzadora:
"Dios no busca nuestra perfección para amarnos, nos ama para hacernos perfectos como él".
Responder a una vocación, nos recuerda, no significa haber alcanzado la perfección, sino reconocer el amor de Dios y estar dispuesto a compartirlo con los demás.
Y concluye con una invitación clara:
"Responder al 'Sígueme' de Jesús es amarlo en el servicio total a la Iglesia".
Gracias por volver a nuestra casa
Desde el Centro Don Bosco de Pérez Zeledón expresamos nuestra alegría y gratitud por haber compartido esta celebración eucarística con el P. Alex.
Su regreso como sacerdote nos recuerda que las experiencias vividas en nuestra casa pueden continuar dando frutos mucho después de haber terminado un retiro, un encuentro juvenil o una actividad de formación.
Los jóvenes que un día fueron acompañados siguen creciendo en su fe. Las amistades y los vínculos construidos permanecen. Y quienes estuvieron a su lado también continúan recorriendo su propio camino vocacional.
La historia del P. Alex es testimonio de esa misión compartida y de cómo Dios puede valerse de encuentros sencillos para confirmar un llamado que transforma toda una vida.
Gracias, P. Alex, por regresar a nuestra Casa de la Alegría, por compartir con nosotros el don de su sacerdocio y por recordarnos que acompañar a los jóvenes también es una manera de encontrarnos con Dios.
Que María Auxiliadora y San Juan Bosco sigan acompañando su ministerio sacerdotal y su entrega a los jóvenes.
Recuerdos que también cuentan nuestra historia
Como parte de este reencuentro, el P. Alex tuvo la generosidad de compartir con nosotros varias fotografías de su paso por el Centro Don Bosco, que nos permiten volver a aquellos años de convivencia, formación y servicio junto a nuestros jóvenes.
Compartimos estas imágenes en la galería que acompaña esta publicación, no solo como recuerdos de una etapa significativa de su vida, sino también como parte de la memoria de nuestra casa salesiana. En ellas reconocemos rostros, amistades y experiencias que nos recuerdan que la misión de Don Bosco se construye día a día, a través de los encuentros y las historias de quienes forman parte de nuestra familia.
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