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Por cuarto año consecutivo acompañamos a los romeros en su camino hacia la Basílica de Los Ángeles

27 de julio de 2026
Por cuarto año consecutivo acompañamos a los romeros en su camino hacia la Basílica de Los Ángeles

Por cuarto año consecutivo, jóvenes, niños y familias del Centro Don Bosco se unieron para recibir y acompañar a los romeros que pasan por Pérez Zeledón en su peregrinación hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.

Por cuarto año consecutivo, nuestra comunidad del Centro Don Bosco de Pérez Zeledón volvió a salir al encuentro de los romeros que recorren a pie el largo camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago.

Jóvenes, niños, padres de familia y otros miembros de nuestra casa salesiana se organizaron una vez más para acompañar a los peregrinos provenientes de la Zona Sur que pasan por Pérez Zeledón movidos por su fe y devoción a Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica.

Durante los días previos, nuestra comunidad colaboró con la preparación de refrigerios y con todo lo necesario para recibir a quienes avanzaban por la ruta. Frente al Centro Don Bosco se preparó nuevamente un espacio de asistencia para ofrecerles alimento, bebidas, palabras de ánimo y, sobre todo, hacerles sentir que no caminaban solos.

Cada romero lleva consigo una historia, una intención y una razón para emprender el camino. Algunos avanzan acompañados por familiares y amigos; otros recorren largas distancias ofreciendo su esfuerzo como expresión de agradecimiento, petición o promesa. Para nosotros, poder encontrarlos durante una parte de ese recorrido se convierte también en una oportunidad de vivir nuestra fe a través del servicio.

Una tradición que ya forma parte de nuestra casa

Lo que comenzó hace cuatro años como una iniciativa para ayudar a quienes pasan frente a nuestra presencia salesiana se ha convertido poco a poco en una tradición para el Centro Don Bosco.

Cada nueva romería vuelve a convocar a jóvenes y familias alrededor de una misma tarea: servir, acompañar y animar.

Más allá de entregar un refrigerio, cada encuentro nos permite vivir algo profundamente salesiano: salir al encuentro del otro, recibirlo con alegría y hacer de nuestra casa un lugar de acogida.

También es una experiencia de formación para nuestros jóvenes, quienes descubren que la fe no se vive solamente dentro de una celebración o de un grupo, sino también poniéndose al servicio de quienes encontramos en el camino.

Agradecemos a todas las personas y familias que colaboraron para hacer posible esta jornada, ya fuera aportando alimentos, preparando las meriendas, organizando el puesto de atención o acompañando directamente a los peregrinos.

Y a cada romero que pasó frente a nuestra casa, gracias por permitirnos ser parte, aunque fuera durante unos minutos, de su peregrinación.

Desde el Centro Don Bosco seguimos caminando como comunidad, poniendo nuestros dones al servicio de los demás y confiando cada paso a María Auxiliadora y a Nuestra Señora de los Ángeles.

¡Buen camino, romeros!

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